martes, 4 de diciembre de 2012

Boca me hizo ver al Barcelona de Messi


El sábado 4 de agosto de este año llegué al aeropuerto de Orly, Paris. Tomé un autobus y luego el Metro (subte) para llegar a mi hotel. En el camino vi unos afiches que anunciaban el amistoso de pretemporada entre el Paris Saint Germain y el Barcelona para esa noche.

Llegué al hotel, me bañe, acomodé mis cosas y me fui a las 16 hs hasta el "Parc des Princes" a intentar conseguir un ticket para poder ver el encuentro entre el equipo de Messi y Mascherano frente al de Lavezzi y Pastore.

No quedaban entradas y la reventa promediaba los 250 euros, un precio muy alto para un argentino. Cuando estaba decidido a partir hacia la Torre Eiffel, sale un muchacho vestido con una chomba blanca y pantalón azul con el logo del PSG y me dice: "Viniste a ver el partido?", a lo que contesto: "Claro, pero no hay entradas y la reventa me resulta inaccesible". "Volve a las 20:15 hs", terminó.

Fui hasta la imponente Torre y a las 20 estaba en la puerta del estadio. Esperé 45 minutos y al no aparecer "mi amigo" estaba dispuesto a retirarme con una frustración tremenda, cuando caminaba hasta la estación del Metro, escucho: "Perdón, estaba trabajando, pasa", era el muchacho de la chomba blanca. Ingresamos al estadio y al ubicarme me dice: "Acá está bien?", a unos seis asientos estaban los Presidentes de ambos clubes.

Vi el partido en el Palco Presidencial, gratis y como broche de oro, finalizado el encuentro me estaba yendo y me llama gesticulando con su mano derecha. Me acerco hasta donde se encontraba y me dice: "Podes tomar y comer algo acá si queres. Es la sala donde los familiares esperan a los jugadores, ellos nunca vienen, pero es un lugar bonito". El lugar era imponente, una sala con colores oscuros, perfectamente decorada y con canapés, sushi y champagne por doquier. 

"Mi amigo" era de Liniers y hacia siete años que estaba viviendo en Paris y trabajando para el PSG, al ver la camiseta de Boca entabló el diálogo conmigo y una vez más la azul y oro me abrió una puerta.

2 comentarios:

  1. Cuesta muchisimo creerte, pero si es verdad. No sabés la envidia que te tengo.

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  2. Siempre digo la verdad y eso a veces me trae problemas. En casi todas las anécdotas tengo testigos, en esta no. Salvo el pibe, del que voy a contar otra (o la continuación de esta). La idea es no mentir, si tenés una, la podes publicar, si es con foto mejor. Abrazo de gol

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